Adrián Quiroga: La producción de formatos y una ventaja alternativa

Por Sofía De Cucco Alconada

Verne Casa Productora es una productora de contenidos audiovisuales que además de generar sus propios proyectos presta servicios de producción a otras empresas. Su dueño es Adrián Quiroga, que ha tenido una gran trayectoria como productor ejecutivo en Promofilm, empresa líder en latinoamérica que hoy forma parte del grupo español Mediapro.

Para Quiroga, entre estas dos maneras de emprender -producir contenidos propios y prestar servicios- hay una diferencia importante, especialmente porque los estilos de hacer las cosas varían. “Cuando trabajo sobre proyectos propios tengo un estilo y una forma, y trabajando para otras empresas muchas veces me tengo que adaptar a las metodologías que ellos vienen utilizando”, sostiene. Para la productora, su forma de organizar un proyecto es en base a una pregunta muy simple: “¿qué programa nos gustaría hacer de los que no hay en la televisión?”.

Fotógrafas es un programa producido por Verne que acaba de terminarse y que sigue al aire en el Canal A. Nació con la idea de generar contenido artístico-cultural en una televisión “que no tiene esa demanda ni esa opción en pantalla o está reducida a señales muy periféricas- en todo sentido, desde grilla hasta comercialmente, ya que no tienen pauta y tienen muy bajo costo”. Sin embargo, son pocas las oportunidades en las que se puede generar un contenido artístico- cultural y propio. Muchas veces los contratan para formatos preexistentes en los que tienen que adaptarse. Otras veces, los “tercerizan” para proyectos en donde, a nivel desarrollo, pueden aportar poco, ya que es algo que está acotado.

Con respecto a una productora como Promofilm, que inició el desarrollo de formatos para el exterior, es interesante la forma en la que se organizan según el país al cual exportan. Cada productor regional se encarga de transmitir las necesidades del mercado local. “Hay un olfato con ciertos formatos que pueden llegar a funcionar”, explica Quiroga. Por supuesto, cada país es distinto porque cada cultura es distinta, y así como algunos programas funcionan en algunos lugares, en otros no. Agrandadytos, programa que fue un éxito en la Argentina por la audacia y viveza que demostraban los chicos al responder las preguntas que les hacían, no lo fue tanto en un país como México, por ejemplo.  Otros productos reconocidos internacionalmente de Promofilm fueron  Expedición Robinson o El conquistador del fin del mundo, formatos que innovan con la producción de realities.

La exportación de formatos televisivos en la Argentina es cíclica. El contenido de TV de aire es bastante homogéneo y se puede ver una tendencia entre los países latinoamericanos con ciertos formatos. El problema es que cuesta ver algo que sea nuevo, que guste y que al mismo tiempo sea masivo. Se puede ver canales como Nat Geo, por ejemplo, que funcionan pero que no llegan a ser masivos.

De todas maneras, nada de esto quita que las oportunidades de trabajo hoy  sean amplias. Hay muchas señales que compran contenidos a productoras. Generan trabajo, y así, el mercado se abre. Al mismo tiempo, hay productoras más consagradas, que siempre tienen programas al aire. “También está el viejo camino de empezar desde asistente de producción, ganando experiencia y aprendiendo”, sostiene Quiroga, que trabajó como ayudante del asistente de producción de Tato Bores. Además, hay productoras que trabajan en otras plataformas. Y eso es  un fenómeno que se está dando en todas partes. Se puede trabajar desde web, y hay otras alternativas a la televisión. Verne trabaja con mucho contenido web: produce para el canal de la Fundación YPF en internet, entre otros. “Lo trabajamos como una pieza audiovisual con realización igual a la TV, lo único que cambia es el encuadre, que es un tema técnico”, describe el productor.

La existencia de formatos multiplataforma abre un gran abanico de posibilidades para producción y para difusión. “Cada vez creo más en las nuevas tecnologías y en las alternativas a lo que es la televisión tradicional”, sostiene.

Al final, Adrián Quiroga hizo un comentario que resume lo que es la televisión: “No se le puede pedir más de lo que es. O sí, pero en cierta medida”. Con esto, se refiere a que no hay que olvidar que el objetivo principal de este medio es entretener. Por lo tanto, quienes producen en televisión deben tener en cuenta esto y tratar de encontrar el equilibrio entre lo artístico- cultural y el entretenimiento. En definitiva, los proyectos para los que trabajó Quiroga son una combinación casi perfecta de todo eso.

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Riesgos y promesas, inseparables en la tv digital en Argentina

Por Sofía De Cucco Alconada

Si nos preguntan qué objetos nos son indispensables en el día a día, en especial en nuestras casas, todos responderemos casi con seguridad, en algún punto, “la televisión”. Este aparato cuadrado, muchas veces llamado en forma de crítica como “la caja boba”, ha tenido pocos avances desde su invención en la década de 1960. Probablemente el paso del blanco y negro al color sea una de las pocas mejoras que han ocurrido con este medio masivo desde entonces. Tradicionalmente, la transmisión de las señales electromagnéticas se ha realizado de forma analógica. Sin embargo, las cosas están cambiando.

El término “televisión digital” cada vez nos resulta más familiar, aunque quizás no sepamos muy bien qué es. Ahora respondiendo esa duda, se puede decir en forma simple que la televisión digital, a diferencia de la analógica, codifica sus señales en forma binaria. Existen dos tipos de DTV: la televisión digital terrestre, y la televisión digital satelital. La primera es un sistema de transmisión audiovisual (mediante señales digitales) que implica a un equipo transmisor que emite señales abiertas hasta los equipos receptores de la señal digital (los equipos fijos o decodificadores). La segunda difiere con la TDT por emitirse desde un satélite de comunicaciones hacia las antenas receptoras.

A simple vista, y con tantas palabras técnicas, parecería que no existen diferencias reales al momento de encender la televisión. Esto no es así. El gran beneficio que aporta esta nueva forma de transmitir y recibir señales, es la considerable mejora en la calidad de audio y sonido. Al ser información digital, los errores de transmisión se corrigen y de esta forma no hay interferencias ni distorsiones en pantalla. Al mismo tiempo, esta tecnología permite que en el ancho de banda disponible en un solo canal se puedan transmitir varios programas (4 o 5) con una calidad superior, similar a la de un DVD o incluso en algunos casos, HD. Otro de los beneficios incluye la posibilidad de interactividad por parte del usuario, quien puede dar su opinión, ver programación online y la agenda de programas, entre otros. Además, es posible la visualización gratuita de la TV desde celulares smartphones.
Tras la creciente digitalización de la televisión en todo el mundo, ha comenzado a ocurrir lo que se conoce como el “apagón analógico”. Tal como su nombre lo indica, este apagón implica el cese, por países, de las emisiones analógicas de los operadores de televisión. Parecen ser todas ventajas hasta que nos topamos con un país como lo es la Argentina. ¿Por qué puede considerarse un problema? Lógicamente, dejar de producir señales analógicas implica necesariamente por parte de los usuarios el consumo de televisión digital (ya sea terrestre o satelital). Para poder usar la DTV, es un requisito indispensable tener un decodificador de señales por aparato televisivo. Y, por supuesto, esto significa dinero. El gobierno parece haber encontrado una solución a este problema, mediante un programa que se llama Televisión Digital Abierta. Es una medida que busca propagar la televisión digital, sin excluir a quienes se encuentran en riesgo de acceso durante el proceso de transición tecnológica. Mediante la política pública conocida como “Mi TV digital”, se desarrollan acciones para procurar el acceso gratuito al equipo receptor y la antena externa, ambos dispositivos necesarios para ver la Televisión Digital Terrestre.

El coordinador general de la TV digital, Osvaldo Nemirovsci en el marco de la edición 2012 del Congreso NexTV, explicó: “en cuanto a lo infraestructural, el Estado garantiza tanto la emisión como la recepción de la TV digital. Para lo primero, con la instalación de estaciones digitales de transmisión, que ya hay 51. Y para lo segundo, con la puesta en marcha de un exitoso plan de accesibilidad mediante el cual ya se han entregado más de un millón de conversores a los sectores más humildes del país”. En la presentación de su libro “El desafío digital en la televisión argentina”, Nemirovsci apuntó: “quebramos uno de los primeros paradigmas, de que la primera ola de las tecnologías siempre son apropiadas por los sectores más pudientes en virtud de su situación económica. En Argentina fue totalmente al revés”.

En varios países de Europa, como España, ya se dieron apagones analógicos graduales. Acá en la Argentina, todavía se está analizando la posibilidad cercana. Por supuesto que implica un gran desafío poder llegar a todo el país de forma masiva en la distribución de equipos sin aumentar la brecha tecnológica. Además, según un informe realizadopor IBOPE en el año 2011, del total de argentinos con televisión, el 78,4% consume TV paga. Esto representa un problema, ya que quienes consuman televisión paga no van a elegir pasarse al plan de TDA. Para quienes sí tienen el plan de televisión abierta, existen numerosas quejas: la gran cantidad de programas de fútbol que hay, lo que le resta variedad a la grilla televisiva.

television

Al mismo tiempo presenta grandes oportunidades. Por un lado, ofrece más puestos de trabajo para quienes producen las tecnologías y para quienes las distribuyen por todo el país. También, desde el nivel de los contenidos, la aparición de canales temáticos favorece a la publicidad, ya que los nichos de mercado se volverán mucho más específicos.
Todavía estamos en proceso de cambio y adaptación; y a pesar de esto, las promesas son indiscutibles. El desafío consiste en encontrar una forma de incluir contenidos diversos, para todos los gustos y para llegar a una amplia audiencia. Quienes quieran seguir pagando televisión con su empresa privada, lo seguirán haciendo. Quienes prefieran pasarse a TDA, lo harán. Y quienes no puedan acceder a la TV, deberían poder hacerlo con estas nuevas medidas. Si es una idea exitosa en la Argentina, aún no se sabe. El tiempo dirá.

Fuentes: