Freemium, un modelo que genera adicción

Rohde – Mazzinghi – Elía

Así como muchas otras industrias del entretenimiento, la de los videojuegos también tiene un modelo de negocio. Es decir, detrás de los juegos que podemos jugar cotidianamente en diferentes plataformas, tiene una estrategia que busca crear un valor en su clientes y de esta manera obtener beneficios y ganancias.

Uno de los principales factores que maneja esta industria para atraer y mantener su clientela es la adicción y la pérdida de la noción del tiempo de la persona al jugar un videojuego. Para fomentar su característica adictiva uno de los modelos de negocio más utilizados en nuestros tiempos es el denominado “Freemium”.

Este modelo de negocio consiste en ofrecerle al público una primera versión del juego en forma gratuita. Una vez que el jugador accede a esta oferta, puede jugar hasta cierto límite, ya sea impuesto por tiempo, niveles o instancias del juego, o “vidas” para continuar jugando. Cuando alguno de estos llega a su límite gratuito permitido, el jugador tiene opción de continuar jugando por más tiempo, accediendo a mas niveles u obteniendo más “vidas” si paga determinado monto de dinero.

Además, con las nuevas tecnologías y plataformas, se ha incorporado una nueva alternativa, que no es exactamente la de pagar para continuar jugando, sino solicitar a otras personas a través de las redes sociales, que estas le “regalen vidas” o permitan jugar por más tiempo. De esta manera, los productores buscan que se viralice el juego y llegue a un mayor público para aumentar aún más sus ganancias.

Un claro ejemplo de este tipo de videojuegos es el “Candy crush”, el cual esta candente y causando furor alrededor de todo el mundo. Este juego logró llegar a personas de todas las edades. Muchas personas pasan su tiempo libre jugándolo e incluso se consideran “adictas”. En este punto es importante tener en cuenta el hecho de que este juego haya logrado adaptares a muchas plataformas, contribuyendo sin duda a que logre un mayor alcance.

Para acceder a la nota de investigación completa diríjase a: http://www.mediafire.com/view/jyn30t223cdw55b/NOTA_DE_INVESTIGACION.pdf

Fuentes:

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Vanina Berghella: “La era digital es ahora”

Por Alina Fossati

Vanina Berghella es periodista especializada en Social Media. Actualmente realiza consultorías en gestión estratégica de comunicación y en contenidos web en empresas, en medios y en diversos organismos. Es analista de ciberculturas y tendencias de la web y también es la creadora del blog La Propaladora.

La inserción de una nueva tecnología para la comunicación impacta en la forma en la que se da la socialización, en el modo de comprensión individual y social. A la vez, afecta a los procesos de comunicación, tal y como se viene conociendo y estudiando hace algunos años. Muchos son los que creen que la creación de la Web 2.0 significa la muerte del periodismo. Sin embargo, Vanina Berghella demuestra por qué este planteamiento es incorrecto y da algunas claves para manejar mejor el mundo digital, para adaptarse a él y sobrevivir a esta nueva era tecnológica.

En la actualidad hay nuevos espacios para el intercambio de información disponibles que antes no existían y que día a día crecen y adquieren más visibilidad. La entrevistada sostiene que para convertirse en periodista se requiere experiencia, (quizás no laboral pero si en el uso de internet), y que los blogs surgen como una buena opción para descubrir el estilo periodístico propio, presentarse a la sociedad y venderse haciendo uso de todas las posibilidades que tiene a su alcance. “Las empresas de contenidos no buscan expertos, buscan aventureros con cabezas multimedia dispuestos a pensar en las plataformas digitales desde el punto de vista estratégico”, sostiene.

Ethel Pis Diez, docente de Media Management and Economics de la Universidad Austral, agrega que es necesario aprender a generarse el propio trabajo, pues el mercado es muy competitivo y para sobrevivir se necesita una actitud proactiva. “La era digital es ahora, no es mañana ni cuando terminan la facultad”, remarca Vanina Berghella. Ambas profesionales de los medios recomiendan empezar a pensar y a vivir la convergencia desde la vida cotidiana. “Hay que contar historias de calidad pero moldeadas en un diferente formato, acompañando la nota con fotografías, videos editados, con ese valor agregado que nos acerca a los lectores. Uno debe aprender a adaptarse pues los medios nunca cesan de cambiar”, subraya Berghella.

La vida digital es pública y permanente. Todo lo que se hace en internet deja huellas que persisten, por lo que es sumamente importante respetar la privacidad en la Web 2.0. En las redes sociales cada uno puede incrementar su protección adoptando rigurosos controles de privacidad sobre la información expuesta en perfiles personales, no obstante, esto no es suficiente. Vanina Berghella recomienda no publicar en internet nada que no quiera que sea público. “Hay que ser cuidadoso, siempre publicando información que sume y cuidando cada palabra para que no ofenda a nadie y, si se trata de un periodista profesional, éste debe actuar siempre pensando que sus acciones no sólo lo representan a él, sino también al medio en el que trabaja, los cual exige cierta coherencia”, remarca Berghella.

La especialista en Social Media también se refiere a los periodistas y al uso responsable de las redes sociales. Menciona un caso en especial:  un periodista de un conocido medio que fue despedido de su trabajo a raíz de publicaciones de contenido xenófobo en su cuenta de Twitter. Si bien Vanina Berghuella promueve el uso de las nuevas tecnologías para el trabajo periodístico, cree que se debería hacer de modo muy premeditado y responsable.

Finalmente, recomienda una buena formación académica que sirva de contexto y la experimentación con el uso de nuevas plataformas y herramientas digitales para insertarse en el ámbito que, hasta ahora, era solamente vedado a quienes ya estaban en el ámbito digital habitual.

Como corolario, agrega: “Las redes sociales no son algo pasajero, son una transformación social que ha sacudido los procesos comunicativos tradicionales y que plantea muchas más exigencias a los profesionales de las comunicaciones. Si queremos sobrevivir en este nuevo mundo digital, debemos aprender a adaptarnos a sus transformaciones”.