El sistema VOD en la Argentina: caso Netflix

Por Sofía Gestoso

Con el avance de las nuevas tecnologías el mundo entero ha atravesado un cambio de paradigma, se trata de consumir lo que queremos, donde queremos y cuando queremos. Intentando de adaptarse al nuevo consumidor aparece el sistema VOD (mercado de video a demanda). El 7 de septiembre del 2011 llegó Netflix a la Argentina,  una compañía estadounidense de alquiler de DVD y distribución de películas “online”. El servicio es un éxito en los Estados Unidos, pero la gran pregunta es si logrará sobrevivir en nuestro país. Además de sus competidores directos, OnVideo y Arnet play (entre otros), quienes desde principios del 2011 ofrecen el servicio VOD, Netflix debe lograr establecerse en un país con un índice de piratería del 73%[1], y donde el 90% de las copias de películas en video en circulación son piratas.[2]

La piratería es una de las problemáticas más importantes para las industrias de contenidos, entre ellas la cinematográfica. La realización de películas es un negocio riesgoso  por naturaleza, sólo una de cada diez películas recupera su inversión inicial mediante su exhibición, y en producciones locales el panorama es aún peor. La realización en Estados Unidos cuesta más de 100 millones de dólares, y en Argentina ronda los 1,5 millones de dólares, y esto sin tener en cuenta los costos de publicidad y comercialización. Para poder continuar invirtiendo dinero en la realización de películas, la industria cinematográfica debe contar con capacidad para maximizar la recaudación y retener valor residual en cada una de las ventanas de distribución. La piratería afecta así a todos los eslabones de la cadena de valores del cine, en especial la producción y comercialización. Se calcula que los estudios de cine norteamericanos perdieron, en el 2005, U$6,1 billones de dólares  por la piratería en el mundo, y en argentina se calcula una pérdida económica de 300 millones de pesos anuales,  lo que equivale al  52% del movimiento del mercado legal del video y representa aproximadamente dos o tres veces el presupuesto que percibe anualmente el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), para el Fondo de Fomento Cinematográfico.[3] El sistema VOD, es una nueva manera de exhibir las películas que puede beneficiar en gran medida a la industria cinematográfica ya que ofrece películas a un precio muy accesible y en la comodidad del hogar, pero que a diferencia de la piratería es legal y retribuye a la industria.

Netflix viene a instalarse en un país con lo que se podría denominar una “cultura pirata”. Además de las altísimas estadísticas de piratería en Argentina, lo que más alarma es que una práctica ilegal y deplorable ha pasado a convertirse en un hábito en casi todos los sectores sociales, y la conciencia que hay hacia este delito se ha tornado mínima. Así la piratería continúa extendiéndose a niveles alarmantes, llegando al punto que ni a las autoridades públicas les preocupa ver vendedores de películas truchas en esquinas y centros urbanos de la ciudad de Buenos Aires. Esta creciente tendencia llevo a que más de 2500 videoclubes cerraran sus puertas entre el 2008 y el 2012, como fue el caso de Blockbuster que quebró en 2010 y tuvo que cerrar sus puertas en la argentina.

A pesar del gran afianzamiento de la piratería en la Argentina y de que la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) colocó al país en la Lista de Vigilancia Prioritaria junto a los países que más problemas de piratería tienen[4], el 7 de septiembre del 2011, Netlfix llegó a la argentina. El fundador de Netflix, Reed Hastings asegura que no existe una cultura del robo, ya que eso no sería una cultura exitosa. Lo que conduce al desarrollo de la piratería es la falta de formas legales y baratas de conseguir el contenido buscado. Esto es lo que busca ofrecer Netflix, mediante un sistema de suscripción ofreciendo un amplio contenido sin la interrupción de publicidades. Según Hastings lo que distingue a Netflix de otros video clubes es el alquiler de películas por Internet mediante streaming y el hecho de que siempre buscan mejorar su servicio.[5] Desde su arribo a la argentina, Netflix se ha asegurado de publicitar su servicio mediante una gran variedad de publicidades, especialmente en televisión. Además ofrece un mes de prueba gratuito del servicio, lo que es una buena maniobra para tratar de captar nuevos clientes y convencerlos de que es mejor pagar por Netflix que comprar DVD’s truchos o mirar videos en sitios piratas, aspirando así a un amplio mercando ya que según un estudio de Business Bureau, el 70% de los argentinos miran películas o series por internet.

En la práctica el panorama no es tan prometedor. Aunque Netflix esta apenas en su comienzo en la argentina, aquellos que lo han probado no se hayan muy satisfechos. Las principales quejas son por un contenido muy limitado. La realidad es que Netflix debe lograr ponerse a la altura de Cuevana, un sitio de streaming de películas argentino gratuito. Aunque es ilegal, tiene más de 15 millones de usuarios, quienes se mantuvieron fieles al sitio a pesar de que sus opositores lo calificaran como “pirata”, acusándolo de generar daños y pérdidas a las compañías productoras. Sin bien sufrió múltiples demandas el sitio sigue en pie y en él se ven 80 millones de series y películas por mes. Para los consumidores de contenido cinematográfico Netflix comienza con la contra de que es un servidor pago, mientras que Cuevana, entre otros, es gratuito. Netflix al pagar por las licencias sus contenidos, es legal, pero a pesar de esto la calidad de su servicio es inferior y se actualiza aproximadamente cada 3 meses, a diferencia de sitios ilegales que lo realizan casi a la par de la emisión original. Además Cuevana suma cortos, noticias, contenido adulto, blog, documentales y juegos. Aunque hay algunos problemas en su interfaz,  el formato del portal se adecúa a los nuevos requerimientos de los que navegan, como el concepto de comunidad. Los usuarios pueden poner puntaje y comentar las películas, y tiene muchos elementos tanto de la estética como del funcionamiento de Twitter (avatares y opción de “seguir”) que estructuran una comunidad más fuerte e interconectada.[6]

En Estados Unidos la piratería a caído frente a la expansión de Netflix y otros sitios legales de “streaming” de películas, pero nada asegura que ocurra lo mismo en la Argentina, cuya cultura es además muy diferente a la norteamericana. Un ejemplo de esto, es que mientras que en Argentina Blockbuster cerró por la piratería, en Estados Unidos los servicios VOD jaquearon a la empresa. Por el momento nada está definido, pero lo cierto es que la mayoría de los comentarios del servicio no son muy positivos. Netflix debería aprovechar el mes de prueba gratuito que ofrece para convencer a sus usuarios de que su producto es excelente, rápido y legal. Pero por el contrario ofrece una videoteca limitada y hasta podemos encontrar posts en Internet con trucos para poder acceder al contenido de Netflix en Estados Unidos, ya que el de América Latina es muy limitado en comparación al norteamericano. A pesar de que la piratería se ha transformado en una costumbre en Argentina, muchos no tendrían problema de pagar por un buen servicio, en el que a diferencia de los sitios piratas no sería necesario esperar a que cargue la película, pero por el momento los sitios gratuitos e ilegales ofrecen una mejor solución.


Fuentes:

[1] En linea: http://1.bp.blogspot.com/_ZYMaV7FM_gg/Shly52tO6OI/AAAAAAAAEcc/K290F1nPIFk/s400/PIRATERIA.jpg

[2] “La cultura pirata”, en La Nación online el 19/08/2010: http://www.lanacion.com.ar/1316254-la-cultura-pirata

[3] Unión Argentina de Videoeditores, “El negocio del cine y del video (piratería)” en linea: http://www.uacopi.org.ar/sistema/systemFiles/reports/archivo_30_negocio_cine_video_pirateria.pdf

[4] Barón, Ana, “Piratería: Estados Unidos puso a Argentina en su ‘lista negra'”, en Clarin online el 02/05/2012: http://www.clarin.com/sociedad/Pirateria-Unidos-Argentina-lista-negra_0_692930778.html

[5] De Zárate, Francisco, Reed Hastings, de Netflix: ‘La piratería crece cundo no hay formas legales y baratas de conseguir el contenido'”, en Clarín online el 08/09/2012: http://www.ieco.clarin.com/empresas/Reed-Hastings-Netflix-pirateria-conseguir_0_550745120.html

[6] Chetto, Melisa y otros, alumnos de Cs. de la Comunicación de la UBA, “Cultura Cuevana. Historia, estructura y controversias”, en linea: http://es.scribd.com/doc/75468934/Cultura-Cuevana

[imagen]En linea: http://mediaandentertainmentobservatory.files.wordpress.com/2012/03/video-on-line.jpg

El cine potencia Pirate Pay: un software en contra de la piratería

Por  Fernanda Silva

“Uno no arregla problemas sociales con modificaciones técnicas. El problema es social, un montón de gente piensa que la oferta legal es demasiado costosa y no les provee lo que necesitan. Si llegases a arreglar esa cultura, nadie se vería en la necesidad de romper la ley para obtener lo que necesita”- Richard Clayton, de la Universidad de Cambridge

La industria del cine desde sus inicios en 1920 estuvo acostumbrada a mantener un control absoluto sobre su cadena de valor, desde los productores hasta los distribuidores del contenido; generando de esta manera un flujo continuo y controlado. La modificación de la cadena de valor se remonta a 1950 con la aparición de la televisión, donde la competencia inicia, el control sobre la distribución cae y la necesidad de vincularse con otras industrias incrementa. Ahora, con la expansión de la llamada Web 2.0 estos desafíos en  su cadena de valor crecen, modificando los procesos de producción y distribución de los contenidos indeterminadamente.

 Con estos desafíos latentes, las estrategias que se toman para hacer frente a este problema de tan difícil solución y ante el cual, se han generado nuevos negocios y alternativas son escasas pero no imposibles. Con la ayuda de Microsoft que invirtió 100.000 dólares y el apoyo de Walt Disney Studios y Sony Pictures una empresa rusa dice haber creado un software que puede interrumpir e impedir la descarga de contenidos piratas en la Web que son compartidos de manera ilegal, este nuevo programa es Pirate Pay.

Su nombre fue inspirado en el portal de descargas piratas “Pirate Bay” y fue creada por los rusos Dmitry Shuvaev, Andrei y Alexei Klimenko en 2009, quienes se toparon con esta idea de protección del copyright cuando elaboraban un método para controlar el tráfico de redes en sus proveedores. “Después de crear el prototipo nos dimos cuenta de que podríamos evitar que se descarguen archivos, lo que significaba que el programa era una gran promesa en la lucha contra el contenido pirata” indicó Andrei Klimenko en una entrevista a Russia beyond the Headlines.

Pirate Pay se presenta como un software encubierto para descargar bit torrents que parece incentivar la piratería pero al momento de utilizarlo impide compartir contenidos entre usuarios ya que, en el proceso de la distribución de los mismos confunde  las direcciones IP de cada cliente generando una desconexión de unos con otros. Con la implementación de este proceso, según el blog de los rusos se impidió que ocurriesen 44.845 descargas de la película rusa “Thank God I am alive” a los largo de 30 días. Pirate Pay cobra a los propietarios de los derechos por proteger sus contenidos entre 12.000 y 50.000 dólares dependiendo del bloqueo.

Este intento de protección del contenido por la industria del cine trata de salvaguardar los derechos de los autores, productores/distribuidores y el dinero invertido para poder mantener el dominio total en su cadena de producción. Para los productores, la inversión se recupera mayormente por la venta de boletos en los cines y a eso se le suman la venta de vídeos en formato digital, el pay per view, la televisión paga, los canales derivados de productoras, el merchandising y la música. No obstante, pese a esta expansión y búsqueda desesperada por recuperar el dinero invertido, la Web 2.0, con la facilidad de compartir contenido, derriba estos intentos.

Muchos críticos han cuestionado el método de Pirate Pay e indican que a largo plazo será ineficiente; si se trata de hackers es cuestión de tiempo el encontrar una solución, una vez más, a las trabas impuestas por la industria. Los críticos mantienen su postura sobre la libertad de distribución en contra de las trabas promovidas por los monopolios de la industria. Denuncian el control concentrado sobre el contenido y hacen énfasis en que las sumas de dinero obtenidas por medios alternos a la industria son incomparables a las perdidas en la Web, es decir que la industria si o si gana.

 El problema, que al parecer es técnico, se ha convertido en un tira y afloja de la cadena de valor entre la industria del cine y sus consumidores. No se trata de buscar una solución técnica como indica Richard Clayton, investigador de la Universidad de Cambridge, sino de generar una cultura de respeto y valoración al trabajo ajeno. Si bien son monopolios que nos condicionan, son demandantes por la calidad que nosotros demandamos. La situación se resume en una cadena de valor que no sede o que trata de ser dominada por sus consumidores y la respuesta de la industria ante esto es generar nuevas estrategias que lo detengan.


Fuentes:

Aleks Krotoski desenreda la Web

Por Eugenia Herrera y Sofia Todoroff

El jueves 23 de agosto Aleks Krotoski estuvo en nuestro país para brindar una serie de conferencias acerca de “La Revolución Virtual: riesgos y desafíos”. Aleks es la autora y presentadora del exitoso documental The Virtual Revolution, producido por la BBC y ganador de premios Emmy y Bafta. Realizó su tesis de doctorado en Psicología Social en la Universidad de Surrey, al final de 2009, sobre cómo la información se extiende en torno a las redes sociales de la World Wide Web.

Actualmente se dedica al periodismo a través de un podcast de tecnología en Tech Weekly. Además, es investigadora asociada en el Instituto de Internet de la Universidad de Oxford y en abril de 2013 presentará su primer libro Untangling the Web (Desenredando la red).

Hace más de 10 años que Krotoski investiga la influencia de la web en la vida de las personas. En la conferencia habló de cómo las WWW penetran cada vez más nuestra intimidad. Aleks se pregunta si esto es una bendición o una maldición, cómo se ha modificado la idea de privacidad ahora que intercambiamos valiosos fragmentos de nuestras vidas íntimas con amigos y empresas, qué significa para quienes no están conectados, qué debemos y qué no debemos hacer en la web.

Si bien muchos acusamos a la web de generar adicción, infidelidades, cosificar a las personas, disminuir el contacto con otras personas, esta investigadora nos plantea la contracara. Nos dice que también revoluciona, que da mensajes de esperanza, que conecta ideas, que ayuda a derribar gobiernos corruptos, nos la muestra como una panacea. Sostiene que lo desconocido nos espanta y que por ello ponemos a la red bajo un escrutinio furioso constante.

Asimismo Aleks cree que Internet representa a nuestro subconsciente, nuestro deseo de darnos a conocer, de saber quiénes somos. Para ella la World Wide Web encendió nuestros impulsos narcisistas. Sin embargo,  ¿podemos saber quiénes éramos? ¿quiénes somos? ¿quiénes vamos a ser? es complejo saberlo. Pero Krotoski advierte que a través de complejos algoritmos los buscadores como Google tratan de imitarnos buscan satisfacer nuestras necesidades de información, penetran en la intimidad de nuestras búsquedas para descubrir nuestros deseos, quiénes somos y así lograr complacernos. No hay ningún área que no haya caído en la telaraña de la web.

Para la investigadora el problema es que aún se continúa experimentando, no sabemos qué va a pasar. Hoy se ve a la red con esperanza, como una democratizadora del acceso a la información, como un espacio de auto expresión, de liberación, de creación de conocimiento. Sin embargo Aleks advierte que “el árbol no nos deja ver el bosque” y que si bien puede tener muchas cosas buenas tiene sus riesgos y desafíos.

Luego de la conferencia la norteamericana agradeció a quienes asistieron a través de su cuenta personal en Twitter. ¡Seguila! @aleksk

Además es recomendable la entrevista que le hizo Leonardo Ferri a Krotoski para Página 12.

Los diarios del Interior, en la nueva era

Por María Casanova

Carlos Alberto Romero Feris es el director propietario de la Editora Juan Romero S.A. y responsable de El Litoral, matutino de la provincia de Corrientes, fundando el 3 de mayo de 1960. Dicho periódico tiene una tirada de entre 12.000 y 17.500 ejemplares diarios y una página web: www.el-litoral.com.ar.

Una de las preguntas que el señor Romero respondió fue cómo funcionaba su diario en el ámbito local. Dijo que el mercado es muy competitivo y, sin embargo, supo mantenerse en líder de ventas en la franja que va de lunes a sábado, pasando al segundo lugar detrás de Época los domingos. Respecto a la competencia que tiene el diario papel con el digital, el director de El Litoral señaló que el papel “sigue siendo formador de opinión y agenda”.

Romero Feris cumple funciones plenas relacionadas con el funcionamiento de la empresa y con la relación de la firma con entidades y personalidades del medio y del país donde El Litoral es un claro referente regional. Al final del reportaje, el director contó que su diario se encuentra en un proceso de readecuación de la estética en papel y de relanzamiento del soporte digital que cambiará por completo el concepto que hasta ahora aplicó el diario.

Diarios innovadores, diarios para siempre

por Jacinta Dillon

Carlos Guyot es director de Innovación y Diseño del diario La Nación. Es periodista y trabaja en cuestiones de convergencia e innovación. Admite que en el nuevo paradigma digital,  hay que hablar de audiencias y públicos heterogéneos, no se puede apuntar a un lector puntual. Le exigen tiempos y características nuevas al periódico. Si bien coincide en que el diario digital tiene ventajas impensables para el impreso, afirma que este es un medio que tiene futuro. Por su capacidad de desplegar y analizar información compleja, el diario papel es el refugio de los textos largos. Todavía hay, además, una gran población de lectores mayores de 35 años que lo consideran un artefacto muy querido.

Guyot dice que los diarios impresos seguirán desapareciendo al ritmo constante que lo vienen haciendo, pero existen excepciones como La Nación y The Guardian. Explica que hay una crisis de la industria de los periódicos en general, porque el 80% de sus ingresos hoy son por publicidad y Google es un “gran competidor” en este sentido.

Carlos Guyot propone una nueva mirada sobre el periodismo digital, no la apocalíptica difundida por los medios, sino una en la que propone que la revolución digital está por la mitad, no están definidos sus parámetros, ni sus lenguajes. Lo distingue del periodismo tradicional y, a diferencia de lo que muchos puedan creer, él dice que “vienen los mejores y más interesantes tiempos para el periodismo”. Básicamente, porque el periodista compre un rol fundamental en la sociedad democrática, y esto se ejerce desde distintas plataformas, pero sigue siendo periodismo.

Carlos Guyot.