Shows en vivo: un mundo aparte

Bonadeo, Olivera, Román

Juan Pablo Mendoza es uno de los más reconocidos productores técnicos y generales de la industria de los shows en vivo. Fundador y dueño de la empresa “Doble Cinco”, se encarga de producir todos los shows en vivo que se llevan a cabo en el Luna Park y de administrar técnicamente Tecnópolis. Trabaja constantemente en conjunto con productoras del tamaño y la relevancia de Fénix.

Se proclama a sí mismo como un productor “horizontal” que trabaja mano a mano con sus técnicos de audio, vídeo  iluminación, etcétera.  Describe, además, a la industria de los recitales y shows en vivo como una que carece de formación teórica y conocimiento “de manual”. Afirma que la base del éxito en su rubro es la experiencia y la formación en la práctica a través de los años.

La siguiente entrevista tuvo como objetivo principal conocer más de cerca el mundo de los recitales y los shows en vivo. Es un área que entra dentro de la industria de la música, pero de la cual no hay tanta información teórica disponible, sino que más bien, como entendimos durante el encuentro, es algo que se aprende con la práctica. Nos concentramos en averiguar principalmente el proceso de producción de un recital, desde el inicio, el concepto, la idea, hasta el final, la transformación en algo tangible.

Luego de un recorrido por uno de los teatros más conocidos del país, el Luna Park, pudimos ver más de cerca el proceso de producción técnica de un show de la magnitud como el que presentaría horas después el artista Miguel Mateos. Comprendimos que detrás de tanta organización y la vasta cantidad de procesos que deben desarrollar los productores, se esconde la simplicidad en lo que se basa todo: “bajar a tierra el concepto del artista”.

 ¿Cómo comienza el proceso de producción de un recital?

El proceso de producción tiene distintas facetas o aristas. Vos tenés dos lugares básicos desde donde trabajar: el primero es recibir al artista, internacional, nacional o lo que fuera, que ya tiene su show armado.  Hay que recibir el “rider” técnico donde ya están las indicaciones del escenario, tarima, iluminación, camarines, pasajes, hoteles viáticos y ocuparse de ese proceso y conducir la producción. El segundo espacio es en el que se trabaja con el artista directamente. Eso lo hice mucho tiempo y es lo que más me gustó porque es más “creativa” si querés decirlo así. Es lo que sería el manager de producción y se trabaja con un único artista. Entonces el artista graba un disco con un concepto. Ese concepto después se transforma en un show.

¿Vos te ocupas de transformar el concepto en el show?

Claro, pero yo soy de los productores que son más horizontales para trabajar. Hay distintas formas de trabajar. Yo me apoyo mucho y trabajamos en conjunto con mi iluminador, obviamente en mi gente de video, mi gente de audio y sobre todo en lo que dice el artista que es el de arriba y el que quiere el recital. Nuestro trabajo es más decodificar lo que quiere el artista, llevarlo a cabo, que sea viable (porque a veces lo que piden es inviable). Igualmente la viabilidad siempre tiene que ver con una cuestión de negocios, una ecuación básica determinada por el dinero, porque hacerse se puede hacer todo. Ahora, si uno no tiene la plata para hacerlo ni los medios no se puede.

Concretamente, ¿cúales vendrían a ser las etapas el de producción del show?

Primero me llega lo que quiere el artista, el “rider”, después lo bajamos a tierra. Las cosas (tarimas, pantallas, luces, etc.) se montan generalmente dos días antes, el día anterior al show hacemos las pruebas y llega el día del show y listo.

¿Hay algún momento en el que te planteás la decisión de hacerlo o no?

Sí, tomas de decisiones tenés continuas. Y más cuando vas de gira. Porque por ejemplo, un artista puede pedir veinte Coca Colas, veinte medialunas saladas y veinte sándwiches de jamón y queso en Perú o en Ecuador (para que te hagas una idea, vendrían a ser luces y cosas más de producción técnica). Y yo no tengo Coca Cola, tengo Pepsi, no tengo de jamón y queso, tengo de crudo y queso, y vos como artista tenés que ver si eso que te ofrecemos es viable para hacer tu show. Siempre tratamos de hacerlo viable, aunque lo económico siempre está de por medio. Si esos elementos necesarios para hacer el show no están en el lugar de origen, en el país donde se está, hay que ir a buscarlos a otro lado y eso implica más costos de traslado. Entonces lo que tratamos personalmente como productores es que convivan y congenien todas las partes, que sea un buen negocio para todos.

¿Y el presupuesto de dónde viene? De la productora ejecutiva que los contrata, de los artistas, de los auspiciantes…

Viene de la productora ejecutiva, por ejemplo Fénix  Si el artista sale cien mil dólares, más llevar a cabo el “rider” técnico, más seguridad, es lo mismo. A nosotros la productora nos da el dinero que necesitamos para llevar a cabo todo.

¿Qué viene escrito específicamente en el “rider”?

Por ejemplo el que hice con Diego Torres en el “unplugged”, tenía 40 páginas donde dice todo lo que se necesita para el show. Ahí está claramente lo que se necesita de la productora técnica. Desde los matafuegos, los lugares que se necesitan, las medidas de escenario, las alturas, el peso que tienen que soportar las estructuras, transporte, hasta hoteles y pasajes de avión.

¿Están preparados para cualquier inconveniente? Por ejemplo problemas climáticos o con el artista…

No, si al artista le agarra un raye a mí no me importa. Y con el clima depende; depende si es un show “outdoor” o “indoor”. Igual lo más normal es que no se suspenda el show, es difícil, tiene que venirse abajo el mundo para eso. Pero si por ejemplo se rompen ciertas luces, no las usamos y listo, nada se suspende. El show lo hacemos, porque siempre también está la variable económica; cambiarlo de día significa otro día de trabajo de ochenta personas, etcétera.

¿Han hecho festivales o fiestas?

La Creamfields la hicimos nosotros.

¡Ah! ¿Hay diferencia entonces con que sea un único artista a que sean varios como en festivales musicales como la Creamfields?

Lo que cambia en este caso. Son los recursos humanos, la cantidad de gente que movilizamos y al artista que transportamos con la plataforma que necesita.

Pero por ejemplo para fiestas grandes como la Creamfields cambia porque son variedad de artistas ¿no te lleva más tiempo?

Sí. Pero no por los artistas, es más tiempo de montaje, porque tenes distintos escenarios

¿Cuáles fueron este año las producciones más importantes que hicieron?

Es que hicimos demasiados y de distintos tipos. Porque nosotros no hacemos únicamente música digamos. Es todo lo que sea con video, sonido y luces. Por ejemplo el bicentenario lo hicimos nosotros. Y todos sean distintos.

Cuando trabajabas con Diego Torres estabas del otro lado, vos eras el que hablaba con los encargados de la producción técnica, ¿no?

Sí, pero bueno, la producción tiene distintos puntos de vista, distintos focos. A mí me gustaba mucho más ese trabajo, porque ahí estás creando un show. El concepto de show, cómo es que hacemos el show mismo.

¿Cómo fue tu experiencia dese el otro lado con Diego Torres, siendo vos el que pensaba la idea y demás?

Es en conjunto en realidad, como te decía antes. Con los demás encargados y sobre todo con el artista. Fue algo que me gustó.

¿Cómo es el proceso? ¿Diego Torres te decía: “tengo esta idea, este concepto, ¿qué podemos hacer?” y empezaban a trabajar?

Sí, se va armando. Él me va diciendo lo que quiere tener, por ejemplo, “quiero una pantalla de led y me gustaría tener imágenes visuales que vayan con eso”. Después uno empieza a hablar con los encargados de luces, de video, para ver como combinamos para armar lo que el artista pide.

¿Vos armabas lo que ustedes llaman el “rider”?

Yo centralizo la información con la producción local, por ejemplo el que te contrata en Perú, el que compra el show.  Le envío un a un director técnico, la gente, el artista, los músicos, todo lo que necesitamos para armar el show. Lo más importante es  el proceso de preproducción, siempre es así. Esto se debe a que cuando uno pre produce bien, hay menos posibilidades de error.

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