Hadad: ”Necesitábamos la ley de medios”

Daniel Hadad es abogado y periodista. Comenzó como movilero y terminó siendo uno de los empresarios más reconocidos del país. Ex propietario de Radio 10, de las FM Pop Radio, Mega 98.3, Vale 97.5 y del canal de noticias C5N entre otros.  Vendió todo y hoy  sólo tiene en su poder TKM Radio 103.7 y el portal Infobae.com. ¿Quién mejor que el visionario de los medios para hablar acerca de  esta Industria?

Desde su despacho, opina acerca de la ley de medios. Desde una mirada objetiva, dice que era una ley necesaria ya que no se podía seguir viviendo en un sistema federal, con una ley que habían puesto los militares. Aclara que si la ley es buena, regular o perfectible, es otra cuestión, pero que cree que la necesitábamos.

Con respecto a cómo afecta el concepto de propiedad de los medios en Argentina esta ley, opina que la ley es muy restrictiva en cuanto a la posibilidad de vender medios. Añade que algo tiene valor en cuanto y en tanto alguien pueda disponer de ello y alguien lo pueda comprar. En ese sentido, la ley es muy restrictiva ya que solo existe la excepción que se puede vender cuando se da determinada circunstancia, por ejemplo, en una crisis económica o en la desinversión, y solo  un 49 por ciento.

Además, aclara que con una ley así es imposible entrar en los medios audiovisuales ya que no se puede comprar. Esto deriva a que cualquier propietario de un medio no pueda vender tampoco, en caso de que quiera.

Para Hadad, los medios hoy en el mundo tienen una crisis en general. La gran crisis es que a los nuevos consumidores de información les cuesta  pagar. Antes, la gente entendía que para leer cualquier diario tenía que pagar. Hoy, la gente desde un teléfono puede ver qué dice cada diario. Por lo tanto, va a ser muy difícil acostumbrar a las nuevas generaciones a pagar por el contenido. Cuenta que a él le recomendaron que cobre contenidos Premium pero no tiene en cuenta esta idea ya que piensa que va a ser muy difícil que hoy en día alguien pague por los contenidos. Añade que es difícil reemplazar a la publicidad como forma de reemplazar los medios y aclara que: ”la presión que puede lograr un Estado teniendo publicidad oficial puede ser riesgosa”.

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