“El desafío está en devolverle la competencia estratégica al diario, su valor agregado”, dicen los canillitas

Por Florencia Bernardi, Azul Rizzi y Adriana Romo

La industria de los diarios adquiere diversos matices a medida que se la analiza en profundidad. Desde sus inicios, su trabajo productivo se caracterizó por procesos interrelacionados, ávidos de servir al bien social y a la libre oferta de información a la comunidad. Una industria que desde sus tempranos años se mostró potencial en la  búsqueda de unidad, cooperación y crecimiento en conjunto. Una industria que persigue muchos objetivos loables, pero que padece un obstáculo posmodernista: el individualismo.

Los principales actores de este escenario son las editoriales, las distribuidoras y los vendedores. Entre estos tres roles se establecen relaciones y tensiones diarias que complejizan a diario el proceso de producción de información. El secretario general del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas se posiciona como uno de los grandes referentes para hablarnos del último eslabón de la cadena. Un verdadero representante de los conflictos, disturbios, victorias y reclamos que día a día enfrentan uno de los actores  más emblemáticos de la Argentina: los canillitas.

Esta entrevista tiene como objetivo distinguir las principales características del final del proceso de producción de un diario. Algunas preguntas parecerán más bien técnicas pero ayudan a comprender un entorno que nos toca de cerca, pero que miramos de lejos. En profundidad nos interesa conocer los orígenes de los conflictos y reclamos propios de este sindicato, las características que lo hacen singular y cómo sus actividades reflejan, viven y son consecuencia de los principales cambios de la industria de diarios.

Entrevista completa a Martín Bargas

La industria de los diarios adquiere diversos matices a medida que se la analiza en profundidad. Desde sus inicios, su trabajo productivo se caracterizó por procesos interrelacionados, ávidos de servir al bien social y a la libre oferta de información a la comunidad. Una industria que desde sus tempranos años se mostró potencial en la  búsqueda de unidad, cooperación y crecimiento en conjunto. Una industria que persigue muchos objetivos loables, pero que padece un obstáculo posmodernista: el individualismo.

Los principales actores de este escenario son las editoriales, las distribuidoras y los vendedores. Entre estos tres roles se establecen relaciones y tensiones diarias que complejizan a diario el proceso de producción de información. El secretario de prensa del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas se posiciona como uno de los grandes referentes para hablarnos del último eslabón de la cadena. Un verdadero representante de los conflictos, disturbios, victorias y reclamos que día a día enfrentan uno de los actores  más emblemáticos de la Argentina: los canillitas.

Martín Bargas, habla del sindicato como si fuera él mismo. Estudió Comunicación Social en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Un hombre que vivió su juventud en un puesto de diarios y que a su vez se formó en el núcleo de las editoriales. Su mirada global permite un acercamiento real al clima de este singular sindicato, a la vez que su trayectoria inspira objetividad y confianza.

Actualmente es el miembro de la comisión directiva del sindicato que representa a  5600 trabajadores de la Capital Federal y Gran Buenos Aires, y en una charla privada en una de las luminosas salas de Sivendia, nos habla de los conflictos que enfrenta a diario el sindicato. Fácil de predecir, el conflicto histórico que aún mantiene la organización sindical es la recuperación 40% del porcentaje de tapa del vendedor. Este reclamo tiene sus raíces en el año 2001, en el que el porcentaje otorgado a los vendedores disminuyó en un 8% (el cual representa un 20% de sus ganancias), bajo el argumento de la crisis y de la temporalidad de la medida. La medida momentánea se convirtió en eterna y la lucha por su recuperación ya se inscribe en la historia. “Esa es la madre de todas las batallas”, resume Bargas, añadiendo que solo se recuperó el porcentaje en las editoriales menores.

El segundo actor con quién es necesaria la negociación continua hace referencia al marco laboral. Las cuestiones de permisos de trabajos, sufre las consecuencias de la actual crisis de la industria gráfica y los permisos se convierten en un valor fundamental a ser preservados. Un ejemplo clarifica este punto: si una parada es cerrada por cualquier motivo, corre el riesgo de perder el permiso y la labor para recuperarla es densa y complicada. Bargas resume entonces que existen tres frentes: las editoriales por un lado, los municipios por otro y el ministerio de trabajo por otro. Estos comprenden el 80% de la actividad diaria que enfrenta el sindicato.

Sin embargo, existe aún un último obstáculo que enfrentar: las distribuidoras, aquel intermediario entre las editoriales y los vendedores. En entrevistado nombra tres factores que afectan la relación entre estos dos actores. El primero es el problema histórico de los horarios de llegada. Anticipándose a nuestra pregunta, afirma que la influencia de Internet genera la necesidad de transmitir necesariamente contenido actualizado. Este requerimiento tiene como consecuencia el cierre tardío de los diarios y, por ende, su llegada tarde. Los diarios que deben ser entregados a las 3 de la mañana a los canillitas, empiezan a ser producidos recién a las 12 de la noche. La vorágine de la realidad retarda su llegada.

Los efectos de Internet pocas veces son dominados y las consecuencias de los soportes online son tema típico entre los involucrados en los medios. Pero, ¿de qué manera concreta afectan las nuevas tecnologías a los vendedores? El licenciado Bargas nos habla de la adaptación  que debió realizar la prensa gráfica. Un primer factor que acompaña este desarrollo es la segmentación. Las editoriales comenzaron a vivir los fracasos de grandes tiradas de revisas sin vender. Y no se habla de un fracaso de contenidos, sino de un fracaso en la forma de los contenidos. Tiradas casi enteras de revistas interesantes y de capacidad de venta eran devueltas a las editoriales por fallas en el modo de exhibición. Ya no se habla de un sistema unidireccional, sino que el ida y vuelta se instaló en la industria: a los editores les interesa preguntar. El conocimiento de la venta día a día se constituye como una forma de poder. Pero no es infalible. A pesar de las técnicas de negocios, no se puede evitar el impacto de la segmentación. Necesariamente, las ventas descienden. Este hecho está influenciado además por el segundo factor que destaca el secretario: la preponderancia de la velocidad sobre el análisis.

Se concluye entonces, que tanto la segmentación como las nuevas tecnologías afectaron el escenario de los vendedores. Esto no implica necesariamente una desaparición, sino que el sistema debe acomodarse y convivir en una sociedad con nuevos valores. Bargas afirma convencido que el desafío de esta industria es volver análisis e investigación frente a esas nuevas tecnologías. El desafío está en devolverle la competencia estratégica al diario, su valor agregado.

Esta adaptación de la industria es absolutamente necesaria. Los vendedores de diario viven de la venta directa de ejemplares. Por ende, el sindicato debe enfrentar el desafío de luchar contra una industria que padece segmentación, que posee medios alternativos gratis y accesibles (como lo es Internet  y que encima los ingresos de las editoriales se concentran en publicidad (80%) y ha quedado relegado el valor del precio unitario. La adaptación se ejemplifica concretamente en el proyecto del sindicato: incluir en la cadena el 6% de ganancias de la publicidad oficial, que corresponde a los canillitas. Esto supliría el hecho de que son ellos casi los únicos que quedan atados al precio de venta que se fue degradando a lo largo del tiempo. Y si hay menos ingresos, hay menos venta.

La conversación continúa con el énfasis que remarca Bargas sobre la relación de interdependencia que caracteriza al sindicato y a sus formas de reclamar. A diferencia de la dependencia directa, los trabajadores ganan en función de su trabajo; su sueldo se constituye a partir de los porcentajes de venta; e interaccionan con las editoriales, no trabajan para ellas. Esto implica que los reclamos y exigencias se mantienen al margen del ambiente público, a diferencia de un sindicato más activo y rebelde como el de los camioneros. Las medidas de acción directa se posicionan como la última alterativa para el pedido de derechos. En este punto Bargas agrega que sería además muy difícil organizar a los canillitas, ya que no solo están distanciados dentro de las mismas localidades, sino que en muchas ocasiones compiten entre ellos. No se enorgullece entonces de las medidas directas de los canillitas, sino que él prefiere un planteo institucional seguido de intentos de dialogo. El sindicato no se maneja por este tipo de medidas, sino que son el último recurso. Es disparatado afirmar que las organizaciones sindicales se alegran de hacer paros. Si el canillita no trabaja, no gana.

Es importante resaltar este punto, ya que esclarece la gran paradoja de la distribución: tomar medidas de acción para convertirse en las víctimas de sus propios actos. La entrevista nos permite concluir que esta es la última alternativa a las exigencias de los vendedores. Es la última solución y la más sufrida por todos. Es una dicotomía, en la que detrás se esconden los deseos de sentarse en una mesa a negociar.

Pero no todo es de color gris para el sindicato. A pesar de las dificultades, la negociación se sigue presentando como el mejor camino para la resolución de conflictos. Bargas menciona los conflictos pasados con el gobierno de la ciudad y destaca las mejoras que se pueden obtener a partir del entendimiento. Hoy están trabajando en la calle Florida en relación a la reforma de los veintitrés puestos de diarios de receptoría. Sus objetivos están directamente vinculados a la mejora en la calidad de trabajo de los vendedores que trabajan entre diez y doce horas en ese lugar. Se habla entonces de una mejor iluminación, mejor seguridad, mayor protección para la venta. ¿Y quién paga por todos estos escaparates? El gobierno de la ciudad. Algunas políticas reivindican los estragos del 2001.

 Florida no lo es todo. Uno de los mayores orgullos es el 7 de noviembre: el día nacional del canillita. A partir de esa lucha, los días se fueron sumando y de 365 días laborales pasaron a 360. Fue difícil para las editoriales comprender la necesidad de este feriado: “en nuestra  actividad pedimos un día nada más y eso es casi humanitario”. Asegura que este pedido desencadenó la empatía de los lectores, quienes establecen con los canillitas una relación como la de “vecino” de muchos años. La sociedad se solidariza con el más débil.  Como consecuencia, las editoriales, movilizadas por el repudio de los lectores, concluyeron en aceptar el feriado canillita.

Ya acercándonos al final, no perdemos la oportunidad de conversar sobre uno de los temas que más relevantes nos parece en este juego de roles y tensión de la industria del diario: la pérdida del derecho a la libre información. Esto viene vinculado directamente al poco interés que se le brinda al día que “el diario no llegó”. Abrumados por las nuevas tecnologías, existen numerosas alternativas si hay conflictos en la salida de los diarios. ¿Hay que otorgarle especial atención a este tema?

Bargas responde utilizando como base los beneficios de la sociedad actual. Niega que se pierda el derecho a la libre información, ya que las alternativas de las multiplataformas habilitan el acceso. Agrega que este argumento es utilizado a menudo por las editoriales en contra de las acciones directas de los canillitas como una forma de evitar el tema que a ellos les concierne: el ingreso de los vendedores.

Difícil es establecer una conclusión en un ambiente en el que ponderan los intereses económicos. El futuro de los diarios debe reinventarse a los cambios que la sociedad está viviendo, pero siempre buscando la cooperación, la unidad, el servicio a la sociedad. El futuro de los diarios existe. Y las mejoras a la calidad laboral de los canillitas también. Solo hay que seguir buscándolas.

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