“Los lectores de Criterio siempre serán de elite”

Por Francisco Lopez Rivarola

José María Poirier es el director de Criterio, hace ya 16 años. Desde un cuarto de redacción pequeño abarrotado de cajas de embalaje y libros desparramados, maneja la revista de más de 80 años de historia. Ésta ha tratado siempre tres temas centrales que, en parte como lema y en parte como promesa para el lector, se leen en la tapa: “Sociedad, Fe, Cultura”. Esta mezcla ha conformado desde siempre a la revista, la cual toca temas como las profundas rupturas dentro del Magisterio de la Iglesia, o hasta críticas literarias y de cine. Poirier cuenta sobre su misión dentro de la revista, de su peculiar modelo independiente, y de su evolución a través de las generaciones.

Criterio es una revista con clara carga ideológica y de opinión, pero se explaya en una cantidad de temas enorme. ¿Cómo logran mantener el fin o el objetivo social de la revista con tal amplitud?

Nosotros mantenemos el concepto de revista cultural del pasado, enciclopédica. Apuntamos a un lector culto pero no específico. Puede ser un abogado que quiera informarse tanto del mundo sacerdotal como de las tendencias del cine. Quien nos lee no quiere leer sobre los temas en los que él es especialista, sino enterarse con cierto grado de profundidad sobre distintos temas. Podríamos decir que Criterio busca elevar el nivel cultural de la sociedad en todos sus aspectos y satisfacer distintas inquietudes.

En los 80 años de historia de la revista, ¿creés que cambió este rol? ¿Hubo alguna marcada evolución en los aspectos concretos de la revista?

Hay estudiantes universitarios que hacen sus tesis sobre la evolución de Criterio. Cuando fue creada escribieron para ella personajes sumamente interesantes, incluso el mismo Borges. En 1929, la dirección se volvió nacionalista y apoyó el golpe del 30′, fue un período con puntas antisemitas y personajes curiosos. En el 32′, sin embargo, Franceschi asume la dirección y sale de esa tendencia, un sacerdote brillante. Pero el vuelco se da en el 36′ con Mejía. Aquí se empieza a concentrar en intelectuales, se genera un consejo de editorialistas y se da una modernidad bien afrontada. Beatriz Sarlo dice luego que Criterio muere en el 70′ porque a la sociedad deja de interesarle la democracia y la república.

Así que sentían que tenían un deber político hacia la sociedad. ¿Sigue teniendo esa faceta la revista?

Sí, hoy somos considerados opositores, hemos sido duros con Néstor (Kirchner) y con Cristina (Fernández de Kirchner). Hay una falta de mesura, de respeto por las instituciones, de prepotencia y vulgaridad de los ministros. Son cosas que no podemos obviar. Ellos no respetan la historia de la república, que no se puede cambiar como pretenden hacerlo.

Tengo entendido que este tipo de posturas complica la financiación de la revista. Ustedes no son solventados por la Iglesia, ni por universidades, ni mucho menos por el Estado. ¿Qué tan fácil es financiar una revista tan independiente?

Es casi imposible. Sin apoyos oficiales, con mínima publicidad, dependemos enteramente de la fidelidad de los lectores. A veces, compran más de una suscripción y la regalan a amigos. Otras veces, directamente pagan más mensualmente. También recibimos donaciones por parte de individuales, de instituciones y de algunos organismos, pero es una lucha constante.

Imagino, sin embargo, que este modelo tiene sus ventajas.

Sí, desventajas económicas, pero ventajas intelectuales. Nosotros tenemos nuestra libertad y credibilidad. En otros medios ni siquiera los lectores fieles les terminan de creer del todo. A nosotros no nos pasa eso.

Veo que el tema de los lectores fieles es importante para ustedes. ¿Han intentado alcanzar nuevos lectores últimamente, o estrechado el vínculo con ellos?

Siempre es difícil para nosotros apuntar a un público joven, nuevo. Y si no nos adaptamos a las nuevas tecnologías, desaparecemos. Para eso hemos desarrollado la página web, hemos acortado los artículos, incluimos más pluralidad de temas y un lenguaje más directo al público. Hemos multiplicado las visitas on-line, y se generan muchísimos debates en los comentarios.

¿Vos crees que éste será tu legado para la revista como director?

No, no es mi área fuerte. Yo me he dedicado a brindar más agilidad periodística, incluir al arte y la poesía, y ganar colaboradores nuevos. Tuve la suerte de gozar de mi libertad de laico para ahondar en debates religiosos y crear dialogo intra-eclesial. También hemos intentado estrechar la relación con el mundo contemporáneo y estos debates, pero a no ilusionarse, nuestros lectores siempre serán de elite.

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