Marina Calzado Linage: el desafío de la “música académica”

Por Fernanda Silva Velasco

En líneas generales, cuando nos referimos a la industria de la música, lo hacemos pensando en la música popular, en la que se “consume” , en una estrella pop determinada, en un video musical o en un tema pegadizo de la radio. Pero,  ¿qué pasa con la música clásica o con el ámbito académico? ¿Cómo se desarrolla? ¿Tiene las mismas amenazas y oportunidades que se ofrecen a la industria de la música popular?

Marina Calzado Linage,  profesora de la Cátedra de Percusión del Conservatorio de la Ciudad de Buenos Aires, directora del ensamble de percusión del IUNA y percusionista colaboradora  en múltiples producciones nacionales, da una perspectiva cercana sobre cómo se trabaja dentro de la industria musical clásica, a la cual ella prefiere referirse como música académica.

Brevemente, comenta sobre cómo se desarrolla esta parte de la industria musical  y cuáles son sus piezas clave. Comienza a explicar cuál es el  público que accede a este tipo de música, el cual se divide en dos: un “público  permanente”,  a quienes les interesa y les gusta la música académica como los ensambles de percusión; y el “público ocasional“, que se asombra frente a este tipo de agrupaciones y presentaciones. Al público lo denominó como una  herramienta trascendental, la cual ayudaría a solventar esa difusión escasa que se tiene dentro de esa parte de la industria y agregó que se nota que la música académica no es como la música popular, allí el público es mucho más específico y escaso.

Otra pieza clave para el desarrollo de esa industria es el apoyo estatal, que Calzado Linage rescata como un elemento que permite el desarrollo de la infraestructura para los artistas y sus presentaciones.  No obstante, a pesar de esta ayuda del Estado, la debilidad que encuentra es que no hay programas de mecenazgo que permitan desarrollar proyectos culturales. “A veces el Estado puede financiar la infraestructura pero no puede pagar honorarios y traslados”, sostiene.

De la mano de estas debilidades se encuentran las amenazas de la cadena de valor de la industria de la música académica. El rol de los productores y de los distribuidores afecta negativamente al artista porque  los productores y los distribuidores no se interesan por este tipo de música. La artista indica que, generalmente, el artista toma su material y lo produce de manera independiente porque existe una limitación, (por no decir ausencia), de productores nacionales que desarrollen esta parte de la música. Calzado Linage indica que hay un solo sello que produce música académica, lo cual traba la difusión. No obstante, viéndolo desde un lado positivo, la ventaja que encuentra  en el terreno académico  es que el artista puede presentar un disco e instalarse sin una gran productora y, como tiene un mercado mucho más chico, es más fácil penetrarlo.

El panorama para la música académica cambia cuando si se hace referecia al exterior. Marina Calzado Linage, tras sus múltiples colaboraciones, afirma que muchos de sus trabajos, antes de tener un reconocimiento nacional, han tenido repercusión y un gran posicionamiento en el extranjero. Aludió al caso de una de sus coloraciones con la primera grabación de una ópera argentina, la cual no tuvo un gran alcance nacional pero pudo venderse en otros países a través de Amazon.

“El problema no es lo específico de este tipo de música, es que el mercado no ha sido explotado aún”, comenta la artista. No se trata de una parte de la industria relegada, sino más bien de una parte de la industria por explorar. Hay un público estable, lo cual la mantiene, pero el público potencial es al cual apuntan. La música clásica, orquestal, académica, o como pueda referirse, es un ámbito que continúa en la lucha permanente de difusión.

Para escuchar la entrevista: 

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