Cineastas, ¡a crear!

Por Alina Fossati

En Argentina hay una importante actividad cinematográfica, se produce aproximadamente un centenar de películas de largometraje por año; el talento de los directores y actores argentinos es reconocido en festivales internacionales; existe un buen equipamiento audiovisual en cantidad y calidad y contamos con una gran suma de estudiantes de cine y carreras afines esforzándose por convertirse en profesionales. Empero, se cree que la industria nacional va cuesta abajo y se la acusa de ser, más que una inversión, una pérdida.

Festejo en Casa Rosada por el Oscara para el Secreto de sus Ojos.

Festejo en Casa Rosada por el Oscar a Mejor Película Extranjera para el Secreto de sus Ojos. Campanella, Franchella, la presidenta, Villamil y Darín

El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) cumple la función de fomentar, promover y proteger la industria cinematográfica nacional. La Ley de cine del INCAA es la medida proteccionista que mantiene vivo el cine argentino e incentiva su evolución. En el año 2011 se reorientaron 20 millones de dólares del Fondo de Fomento al cine nacional, que es lo que se gasta en una película de mediano calibre en Hollywood. En nuestro país, con ese dinero, se debe ayudar a que se sigan estrenando más películas de autores reconocidos, como Juan José Campanella, y a que jóvenes desconocidos, pero posiblemente talentosos, sigan haciendo o empiecen a hacer cine. Este órgano brinda la posibilidad de destapar una pluralidad de miradas. Películas diferentes, variadas en temas y estéticas, amplían nuestra mente.

Los estudios prueban que en los últimos años la taquilla de las películas argentinas descendió, por lo que se cuestiona si vale la pena destinar semejante suma de dinero a sostener un sistema gigante que está cayendo. Como resultado, la financiación de esta actividad se ha reducido principalmente a los subsidios del INCAA. Si bien la Argentina produce muchas películas, poca es la gente que las ve. El cine nacional es consumido muy poco por el publico argentino y tampoco llama la atención de la televisión argentina que se interesa exclusivamente por emitir películas que signifiquen un beneficio económico.

Si bien a primera vista se puede argumentar que el sistema no es sustentable a lo largo del tiempo, hay que prestar atención a los amplios beneficios que conlleva. La producción de obras audiovisuales maneja una importante suma de dinero por lo que crea muchas fuentes de trabajo calificado y causa un impacto positivo en la balanza comercial. Podemos deducir entonces que acciones tendientes a incrementar la oferta de la producción cinematográfica nacional impactarán de manera positiva en estas variables.

La industria del cine no solo provee un auxilio económico sino que también capitaliza simbólicamente. Uno de los requisitos para que una película pueda estar subsidiada por el INCAA es que sea filmada en el país y con actores nacionales. De este modo, se fomenta el nacionalismo y se presenta un gran desarrollo a la cultura, pues las producciones actúan como reflejo de nuestra sociedad y transmiten nuestros valores. El cine nacional trabaja conjugando elementos creativos y artísticos con otros de tipo industrial y económico para la creación de obras perdurables.

Por más que el cine nacional produzca un gran aporte desde varios ángulos, la realidad es que el dinero recuperado tras la venta de entradas no amortigua la inversión primera del INCAA. Incrementar la demanda de cine nacional constituye un desafío que depende de un conjunto de  factores que influyen fuertemente en la elección  de los espectadores. Entre ellos podemos mencionar la real posibilidad de acceder a la película, inversión en marketing, cantidad de copias, elección de los circuitos de exhibición, época del año en la que decide estrenarse, etc. Debemos considerar que la gran mayoría de los estrenos se lleva a cabo en condiciones precarias. La carencia de promoción y de publicidad lo priva al hombre de un fácil acceso hacia el producto. Probablemente para el cine argentino este no sea el factor determinante pero con una correcta estrategia de marketing la producción cinematográfica va a estar más al alcance de todos para que cada uno pueda decidir que es lo que quiere ver y lo que no antes de desecharlo sin siquiera ser consciente de ello.

Como corolario, haciendo un balance profundo de las consecuencias positivas y negativas del fomento al cine argentino podemos afirmar que las positivas superan elocuentemente a las negativas, evidenciando que la industria nacional del cine está en verdad en ascenso. A no dejarse llevar por las críticas superficiales y nocivas pues la solución es muy clara: cineastas, ¡a crear!

Para leer más:

suayabilbao.com “Derechos y aspectos normativos de la industria del cine” Por Juan Félix Memesldorff

http://www.suayabilbao.com/novedades.php?idn=4

escribiendocine.com “Cine Argentino 2011: 11 razones para festejar” Por Juan Pablo Russo

http://www.escribiendocine.com/articulos/cine-argentino-2011-11-razones-para-festejar

marianoliveros.wordpress.com “Cine Argentino 2011: Balance Final” Por Mariano Oliveros

http://marianoliveros.wordpress.com/2011/12/28/cine-argentino-2011-balance-final/

página12.com.ar “Ese viejo tema de la financiación” Por Facundo García

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-17589-2010-04-13.html

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