Los escritores de hoy, entre las editoriales y la edición independiente

Por Natalia Sarramone

La industria del libro ha sido una de las más afectadas en los últimos años por los adelantos tecnológicos y las nuevas costumbres que estos acarrean. Giovanni Sartori llama “homo videns” a la nueva generación que deja de un lado los libros y comienza a educarse con la televisión. La aparición de internet, y más tarde del e-book, ha facilitado muchas cosas. Sin embargo, los más apocalípticos creen que son una amenaza mortal contra el libro de papel. Mientras esta discusión continúa, los escritores siguen buscando prosperar en su arte y, los editores, sobrevivir ofreciéndoles sus mejores servicios. Una buena edición es fundamental para enfrentar esta crisis y no es menos importante saber elegir dónde hacerlo.

¿Edición independiente o la gran editorial? Ambas tienen su encanto pero son bien distintas. Una editorial reconocida, como Ediciones B, distribuye los libros ordenada y rápidamente, logrando que los ejemplares aparezcan en las más importantes librerías de todo el país. Incluso, tiene influencia en el mercado internacional. Se hace presente en ferias y eventos, apuesta con fuerza a la publicidad y, una vez entregado el libro, despreocupa por completo al autor. La editorial sabe de marketing y conoce con certeza cómo llegar al lector. Pero para que esto pueda darse, debe imponer ciertos límites al escritor. Estos límites son el motivo por el que muchos eligen editar sus libros independientemente.

En la edición independiente el autor se involucra más en el proceso editorial. Por ejemplo, puede elegir desde el tipo de papel hasta el diseño de la tapa, y nadie puede imponerle un número máximo de páginas. Además, y fundamentalmente, el autor continúa siendo el único dueño de los derechos de su obra. También puede decidir la cantidad de ejemplares a publicar y reeditarla en cualquier momento.

Aunque toda la cadena del libro se ha visto afectada por las nuevas tecnologías, no todo ha sido en sentido negativo. Los programas de software para diseño, por ejemplo, facilitan el trabajo de las editoriales independientes. Internet y las redes sociales permiten a los autores darse a conocer. Estas editoriales pueden apuntar, en un mercado hoy cada vez más segmentado, a nichos específicos y caminos quizás nunca antes transitados.

Sin embargo, la industria editorial no deja de ser la industria cultural con menores ingresos y las editoriales independientes, al no pensar sus proyectos en términos principalmente económicos, tienen mayores problemas de financiamiento. Su distribución es limitada, las tiradas son bajas y la visibilidad es mucho más reducida.

Generalmente las grandes editoriales se niegan a trabajar con escritores no reconocidos y es por esto que uno de los principales aportes de las editoriales independientes es el descubrimiento de nuevos autores, además de que permiten una mayor democratización de la escritura.

Según la Cámara Argentina del Libro, la industria editorial argentina tiene una asombrosa diversidad en su oferta, conformada casi en un 70% por la producción de pequeñas y medianas editoriales. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lleva adelante el programa “Opción Libros” con el fin de afianzar la inserción de este tipo de editoriales locales en el mercado. Brinda ayuda, tanto en la producción como en la difusión del libro, y colabora en la dinamización de los circuitos de comercialización y el desarrollo de mercados externos. Estuvo al mando de eventos como “La noche de las librerías”, en 2009 lanzó el ciclo profesional “Escuela de libreros” y realizará una Conferencia Editorial los días 13 y 14 de septiembre en el Centro Metropolitano de Diseño.

Como se señaló, tanto las grandes editoriales como las pequeñas y medianas, ofrecen tentadoras ofertas, que dependerá de los objetivos del escritor saber elegirlas. Sin embargo, siempre es importante que haya tanto grandes como pequeñas editoriales, como ocurre en nuestro país, para tener una mayor pluralidad literaria. Por eso es necesario que el Estado brinde su apoyo a este tipo de iniciativas, al igual que lo vienen haciendo hace años entidades como Fundación El Libro y la Cámara Argentina del Libro.

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