La estabilidad dentro del cambio

Pink Floyd performing at Live 8 in London

Image via Wikipedia

Internet modificó en gran medida la forma de consumo de distintas industrias. Una muy afectada fue la industria de la música. Como se observa en el gráfico, la venta de discos se redujo un 25,12%, mientras que los ingresos generados por los shows en vivo aumentaron un 23,28%[1].

Los recitales se presentaron ante los sellos discográficos como la oportunidad para ganar más dinero. Las empresas productoras de espectáculos parecieron entender esta situación y se enfrentan en una batalla por el dominio de los shows y los estadios. En este contexto, Pop Art Music y Fenix Entertainment Group se fusionaron para vencer a Time For Fun (T4F), tal vez la organizadora más grande en Sudamérica (ver página: http://www.t4f.com.ar/).  La nueva empresa firmó un contrato de exclusividad con el estadio más atractivo para esta clase de eventos de Buenos Aires: River Plate. Además, está encargada del recital de Roger Waters, ex bajista de Pink Floyd, que agotó en tiempo récord 8 funciones
 
 
El negocio de los shows en vivo debe intentar solucionar varios desafíos, entre ellos, bajar los altos costos de producción a través del sponsoreo de, principalmente, empresas telefónicas. Otro desafío es la falta de espacio en la ciudad. Frente a esta adversidad, T4F anunció que planea construir un estadio para 15 mil, 17 mil personas. Más allá de las adversidades, las empresas explotan este  negocio porque, dentro de un modelo cambiante y lleno de modificaciones, el placer que siente el público en un recital, al ver al artista en vivo, se mantiene estable. Eso sí que no cambia. 
 

[1] Observatorio de las Industrias Creativas, Op cit. 

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Acerca de Marta Villar

Productora multiplataforma y docente universitaria.